Lo que comenzó como el despliegue de una dotación de Bomberos Voluntarios de Escobar hacia un servicio de rutina, se transformó en una intervención que marcó para siempre a una familia y a la comunidad. En la intersección de las calles Asborno y Corrientes, la unidad fue interceptada por un padre en estado de desesperación absoluta, quien llevaba en brazos a su pequeña hija de tan solo dos meses de vida. La beba no presentaba signos vitales, sumiendo la escena en un dramatismo extremo.
Sin perder un segundo, los efectivos descendieron de la unidad y tomaron el control de la situación. Aplicando con precisión técnica y serenidad las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) pediátrica, el personal trabajó intensamente sobre el pequeño cuerpo. Gracias a la rapidez de reflejos y a la calidad de la intervención, la beba logró reaccionar, recuperando sus signos vitales ante la mirada aliviada de sus padres. Este accionar clave no solo salvó una vida, sino que devolvió la esperanza a toda una familia en plena vía pública.
La dotación que protagonizó este acto de heroísmo profesional estuvo integrada por los bomberos Pablo Martínez, Lautaro Hermoso, Isaías Geicochea, Marcelo Pérez y Lucas Centurión. Desde la institución destacaron que este tipo de intervenciones reafirman la importancia de la formación técnica en primeros auxilios, demostrando que un bombero nunca deja de estar en servicio, incluso cuando se dirige a otra emergencia. Escobar celebra hoy el profesionalismo de sus voluntarios, quienes una vez más, cumplieron con su juramento de proteger la vida por sobre todas las cosas.






