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Rebelión de bomberos ante la precariedad de cuarteles

La 2da. Compañía de Bomberos amarillos de Colonia Independencia, Guairá, está en una situación complicada. Desde el 2015 no recibe un solo guaraní de los 5.016 millones que el Directorio Nacional, en teoría, tiene que destinar a estas compañías.

Pasan los días y las irregularidades no paran de aparecer en el manejo financiero y administrativo del Directorio Nacional de los bomberos amarillos.

Desde el pasado lunes, con la aparición de la primera publicación de La Nación Investiga sobre la compra de equipos “fantasma” por G. 967 millones de una empresa que pertenece a Daniel Aquino Rivas, actual miembro del Directorio, las denuncias se fueron multiplicando, a la par de la indignación de un importante grupo de voluntarios que la noche del martes salió a manifestarse frente al Cuartel General de los Bomberos.

De acuerdo con la reglamentación de los voluntarios, el aporte que hace el Estado al Directorio debe posteriormente ser transferido a cada una de las 74 compañías que actualmente están operativas en todo el país.

Si el aporte no se realiza en efectivo, entonces se tiene que hacer llegar en equipamientos para que se puedan hacer los servicios de rescate. Sin embargo, varios de los cuarteles no recibieron ni un solo guaraní de lo que el Ministerio de Hacienda transfirió al Directorio.

La situación que atraviesa actualmente la 2da. Compañía del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay (CBVP-Amarillo) de Colonia Independencia, es simplemente una muestra más de la precariedad con la que los voluntarios del interior realizan sus operaciones.

En efecto, gran parte de los cuarteles están en total abandono por parte del Directorio, que sin embargo, se muestra muy exigente a la hora de solicitar las rendiciones de cuentas.

Los bomberos de Colonia Independencia cada tanto se enfrentan a incendios dentro del Parque Ybytyruzú, un extenso predio de 24 mil hectáreas instalado dentro de la cordillera del mismo nombre. Deben luchar contra los incendios forestales cada vez con menos equipamientos y herramientas.

El capitán Hugo Benítez, en conversación con LN Investiga, pintó un panorama aún más desolador, ya que dijo que en las condiciones actuales muchos voluntarios pierden las ganas de seguir en la lucha, teniendo en cuenta que no tienen herramientas ni equipos necesarios, y la ayuda que piden a Asunción, nunca llega.

Para Benítez, la situación actual es desesperante, ya que no entiende cómo es que en todo el 2015 nunca llegó un solo guaraní de aporte a su compañía, siendo que han solicitado en varias oportunidades que se pueda hacer algún tipo de desembolso.

Recordó, por ejemplo, que hace unos meses solicitó formalmente y por nota –como exige el directorio– unos G. 5 millones para la reparación de equipos mínimos. Hasta ahora, el dinero no llegó porque no se cumplieron los trámites burocráticos.

Lo que pasa con los bomberos amarillos de Colonia Independencia no está lejos de lo que viven día a día los voluntarios de Eusebio Ayala, Cordillera. En esta compañía (K63), es prácticamente un mito que el Directorio haya entregado algo de dinero –de lo que corresponde a cada cuartel– por lo que, como casi todos en las compañías, deben hacer actividades de recaudación para lograr salvar el presupuesto.

Los cascos y los equipos de seguridad que recibieron los voluntarios de la compañía de Eusebio Ayala fueron donados a través de gestiones que ellos mismos realizaron. Nunca recibieron un solo casco por parte del Directorio y mucho menos uno de los 1.100 que supuestamente la empresa del comandante tercero Daniel Aquino Rivas vendió al propio Cuerpo de Bomberos, donde forma parte del Directorio.

El principal problema a la hora de salir a hacer una denuncia pública contra el Directorio es quedar a merced de lo que los miembros decidan. Desde que La Nación puso en página el número de teléfono para recibir denuncias, las mismas no pararon de llegar insistiendo en un solo punto: la falta de transparencia en el manejo de los fondos que transfiere la administración central a cada compañía y el sistema de rendición de cuentas que se hace. El actual presidente del directorio es Rafael Valdez Peralta, quien está hace 14 años dentro del organismo y 12 como titular.

El CBVP-Amarillo se maneja con un solo RUC para sus operaciones comerciales o tributarios. Esto obliga a que las compañías, a la hora de hacer sus transacciones, utilicen este RUC, a pesar de que el pago se haya realizado con fondos genuinos del cuartel. Posteriormente, las facturas se hacen llegar al Directorio para la rendición de cuentas. Gran parte de los comprobantes que se pagaron con dinero de las compañías, en el balance presentado a Hacienda se habría hecho figurar como saldados con los fondos transferidos por el organismo estatal. Con eso, el Directorio justifica plenamente sus gastos.

Otra de las compañías que está en pésimas condiciones es la de Ypané, que tiene apenas un contenedor –prestado por la municipalidad local– y una pequeña carpa para que los 20 voluntarios puedan prestar servicios en una ciudad que prácticamente ya es industrial. Al lado del predio de esta compañía está un taller mecánico, que le provee de energía eléctrica. El “cuartel” carece además de agua corriente y de sanitarios.

El monto aproximado que manejan los miembros del Directorio de los bomberos amarillos cada año llega a los G. 14.000 millones. De esta cifra, cerca del 35% deriva del aporte que hace el Estado paraguayo. Según datos de Hacienda, desde el 2014 hasta este año, el ministerio transfirió al CBVP-Amarillo la suma de G. 9.777 millones, dentro del rubro presupuestado para entidades sin fines de lucro, que es la clasificación que tiene esta entidad para el Estado paraguayo.

fuente: www.lanacion.com.py

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