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La Escuela de cadetes de Bomberos General de Pico tiene 17 adolescentes

La Escuela de cadetes de Bomberos General de Pico tiene 17 adolescentes

La Pampa.- Algunos y algunas deciden pasar su tiempo libre haciendo deporte, leyendo, con amigos y amigas, en pareja, en familia. También están quienes se expresan a través del arte o aprenden algún oficio. Pero en esta oportunidad se escribirá sobre el rol que tiene el cuerpo de cadetes de la Asociación de Bomberos Voluntarios de General Pico.

En la ciudad norteña, el cuerpo de bomberos activo cuenta con 62 personas más nueve que conforman el cuerpo de reserva y tres profesionales –un médico y dos psicólogas- que integran el cuerpo auxiliar. Pero se destaca la escuela de cadetes “Don Salvador González” que funciona desde el 2001 y que hoy cuenta con 17 adolescentes que aspiran ser bomberos y bomberas en un futuro. El pasado 2 de junio todo el personal celebró su día e invitó a la reflexión sobre la importancia de difundir la gran labor que hacen por y para la sociedad pampeana.

Ana Pinilla ingresó al cuerpo hace 23 años, fue parte de la primera camada de mujeres que aspiró a formar parte de la asociación. En la actualidad es subjefa del cuerpo activo y dialogó con LA ARENA sobre el rol de las y los adolescentes. Según contó, hoy en día el cuartel cuenta con un grupo de 17 cadetes de entre 15 y 17 años que cada sábado se acerca a la institución para aprender las tareas que realizan las y los bomberos.

Escuela.

Explicó que el espacio funciona “como una escuela”, que cuentan con “un periodo de vacaciones” y que el objetivo es “formarlos en manual básico, tanto teórico como práctico para ser bomberos voluntarios. Cuando cumplan 18 ascienden al grado de bomberos”. Aclaró que “no salen a emergencias”, pero que “tienen determinados roles dentro del cuartel”, ya que se dedican a la limpieza del lugar y al mantenimiento de las herramientas de trabajo.

Pinilla manifestó que también participan de diversas “actividades interdisciplinarias” que realizan con otras instituciones en las cuales participan jóvenes, además de presenciar ferias y eventos. “La intención es que ellos les expliquen a otros pares el trabajo que realiza un bombero y de esa manera intercambiar las distintas vivencias”. Siguiendo esta línea, la subjefa afirmó que “no solo formamos bomberos voluntarios sino que también tratamos de formar a un ciudadano en cuestiones sociales y culturales”.

Pinilla aclaró que a la escuela pueden ingresar adolescentes de entre 14 y 17 años y, que en esta oportunidad, “los chicos ya van por el segundo año”. Si bien habían ingresado 25, “las bajas son esperables” sostuvo la entrevistada y mencionó que los motivos son variados: “Hay motivos personales o de estudio porque uno de los requisitos es que estén escolarizados; es una manera de exigirles que sigan estudiando. Tratamos de apoyarlos mucho y si agregamos actividades extracurriculares a los sábados, tratamos de no interferir con las horas escolares para que no lo descuiden”.

-¿Por qué los y las adolescentes ingresan a la escuela de cadetes?

-A veces a los chicos les cuesta expresarse, pero les interesa. Desde hace siete años, tenemos la manera de captar a los bomberos yendo a la escuela para difundir nuestra labor y eso nos ha dado mucho resultado. A muchos les interesa cuando contamos las salidas, las emergencias; otros dicen que desean ayudar al prójimo, hay otros que prueban o que tienen algún bombero conocido. La tarea es atrapante, puede ocurrir que no te atrape y digan que “no es para mí, no es lo que pensaba” ya que también tenemos un reglamento interno y hay un régimen disciplinario que cumplir porque uno tiene que ser profesional. Vamos por el segundo año y quedan 17, por suerte no fue una gran baja, y quienes se quedaron están totalmente atrapados.

“Enganchados”.

“Los que realmente lo sentimos, nos atrapó y cuesta dejarlo. Los nenes de ahora están súper enganchados y predispuestos a hacer lo que sea”. Afirmó que realizan “prácticas lo más reales posibles, sin emergencia por el riesgo, pero a ellos les sirve para que se den cuenta lo que son las intervenciones”, destacó Pinilla.

En cuanto al papel que cumplen las familias, la subjefa manifestó que “los papás acompañan muchísimo, eso se nota en su presencia. Los apoyan mucho, están predispuestos en todas las actividades que organizamos y quieren colaborar si necesitamos mano de obra”.

-Al finalizar la escuela, ¿los adolescentes se quedan en el cuerpo de bomberos y bomberas?

-Generalmente se quedan. Del cuerpo activo que sale a la emergencia, un 70 % del personal ha salido de la escuela de cadetes. Una vez que son bomberos, pueden ascender a distintos escalafones jerárquicos.

Pinilla explicó que el cuartel cubre las necesidades de General Pico y de aquellas localidades que se encuentran a “30 kilómetros a la redonda”. Si bien cuentan con un buen número de voluntarios y voluntarias, afirmó que “Pico ha crecido y estamos justos de personal. La ciudad se expandió mucho, las distancias son largas y tenemos barrios más alejados. Si tuviéramos personal en la zona se cubriría mejor, pero con estos cadetes que ascenderán en un año y medio vamos a estar bien.

Fuente y foto: www.laarena.com.ar

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