La delegación del Grupo de Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas (G-USAR) del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica concluyó formalmente su despliegue internacional y retornó al territorio nacional este domingo. Los especialistas completaron una exigente misión de ocho días en la zona cero de Venezuela, brindando soporte técnico y operativo tras los devastadores sismos que afectaron al país caribeño el pasado 24 de junio.
El contingente, integrado por 48 bomberos especialistas, arribó a la Base 2 del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, donde se dispuso una recepción oficial presidida por Héctor Chaves León, director general del cuerpo bomberil; Alejandro Picado Eduarte, presidente ejecutivo de la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE); junto a representantes diplomáticos de la Cancillería de Costa Rica y de la Embajada de Luxemburgo.
Las operaciones en el terreno se concentraron de manera prioritaria en el estado de La Guaira, uno de los sectores con mayor índice de colapso edilicio e inestabilidad estructural. En este complejo escenario, el equipo costarricense demostró un alto rendimiento táctico y de interoperabilidad con las células de coordinación locales y las brigadas internacionales desplegadas.
Balance operativo en la zona de desastre: A lo largo de sus jornadas de despliegue, el personal del G-USAR ejecutó un riguroso itinerario técnico que arrojó los siguientes datos estadísticos en el terreno:
Evaluación estructural: Un total de 23 misiones específicas de búsqueda y la intervención metodológica de 166 edificaciones para la localización de sobrevivientes.
Exploración y recuperación: Más de 40 kilómetros recorridos a pie en los cuadrantes asignados y la localización de 13 personas fallecidas, cuyos cuerpos fueron recuperados bajo estrictos protocolos de respeto y seguridad.
Para dar cumplimiento a los estándares internacionales que rigen la primera respuesta ante catástrofes, el cuerpo de rescate movilizó una plataforma tecnológica avanzada que incluyó drones de mapeo térmico, herramental hidráulico y neumático de corte pesado, y sistemas modulares de apuntalamiento táctico. Asimismo, la dotación garantizó su autosuficiencia mediante células internas especializadas en soporte vital prehospitalario, gestión de incidentes con materiales peligrosos (HazMat) y logística de campaña, ratificando la alta capacidad de proyección y la mística de asistencia humanitaria que distingue al país.





